sábado, 12 de junio de 2010

Mi camino continua... I-L-U-M-I-N-A-C-I-Ó-N


Oh mi cáliz supremo del conocimiento que te despliegas ante mí en estas noches en donde la luna se convierte en mi consejera, lanzas una flecha directa a mi mente que automáticamente con un rayo de luz escarlata penetra mi pecho y genera la iluminación deseada
La brevedad de mi vida me obliga a estremecerme en la magnitud de las revelaciones poco ostentosas que haces, germinando y creciendo cual hiedra en un jardín un bosque diminuto con pequeños universos… estalla en tu bombardeo infinito de luz, acá esta el espacio en mi conciencia con un crisol que fundirá cada idea en un gesto de amor a su prójimo. Al ritmo de un laúd exquisito mi alma navegará por la infinidad del cosmos encontrando un liso marfil por el que se deslizara mi espíritu para alcanzarte.
Mi rostro hundido en la sublimidad del amor a mi ser y mi mundo ya no verá más el estío sin pensar en lo profundo de las entrañas de gaia que llora con una mueca de resignación mientras nosotros seguimos ciegos a la verdad de la vida.

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